viernes, 15 de septiembre de 2017

Nuestro Próximo viaje

A menos de un mes para las vacaciones

Muchos son los que ya regresan de sus vacaciones, otros ya lo hicieron y otros se preparan  para la vuelta al cole. Para nosotros, sin embargo, la rutina hace tiempo que está instalada en nuestro día a día, porque no hemos tenido aún vacaciones. Pero, ahora que todos vuelven a esa rutina de volver a empezar, cuando ya estén todos instalados, nosotros nos iremos. Para irnos de vacaciones, aún faltan unas semanas, pero el tiempo pasa volando. Después de esperar más de un año a que llegasen esas ansiadas vacaciones, ahora ya se empieza a vislumbrar de forma más cercana esos días tan esperados.  Ahora ya no vemos las semanas como una más, sino como una menos, para que llegue nuestro último día y poder desconectar. Es necesario poder salir de la cotidianidad, del madrugar para darlo todo en el trabajo, de que todos los días parezcan iguales aunque no lo sean.

Vacaciones a la vuelta de la esquina y nuestros destinos

Ahora vemos que octubre está más cerca que nunca, que septiembre entre los cinco días laborables y algún que otro día festivo, pasará volando, y entonces será cuando nosotros volaremos. Este año no solamente desconectaremos en nuestras vacaciones, y, precisamente, relajarnos  lo que se dice relajarnos, no es que lo vayamos a hacer mucho. Sin duda, romperemos las normas de la rutina y nos lanzaremos a descubrir una nueva cultura. Iremos a un continente que aún no conocemos, en el que nunca hemos estado. Es hora de que diga  qué destino hemos  elegido este año. Y el destino no es uno, si no dos. Dos países asiáticos. Por un lado iremos a Japón, para visitar algunas de sus principales ciudades, y después iremos a Seúl, Corea del Sur.    




Corea del Sur banderaJapón bandera


Expectantes, ilusionados y planificando

Tenemos muchas  ganas de emprender esta nueva aventura que, aunque sean unos días, ya  es mucho, porque  nos apetece mucho conocer  aquellos países que parecen tan lejanos, con culturas tan diferentes y con un idioma que no es el nuestro. La incertidumbre, los nervios y las ganas están a flor de piel. Ahora, aunque aún quede tiempo, estamos rozando el momento de  iniciar ese viaje, estamos en el momento de los preparativos. Es decir, nosotros ya hace tiempo que tenemos los vuelos, los hoteles, entre otras cosas, pero ahora toca el momento de planificar qué visitar, qué ver y cómo administrar nuestro tiempo para exprimir a lo máximo nuestros días por allí. Esos planes pueden cambiar  por miles de motivos, por circunstancias que no controlemos, por nosotros mismos, o porque sí, pero al menos llevar una idea de qué hacer por allí. Después lo cumplamos o no, ya será otro cantar, que para eso estaremos de vacaciones.   

No sabemos cómo irá, pero de lo que no cabe duda es que estamos expectantes, ilusionados y con ganas de emprender la odisea asiática. No sabemos si el jet lag yendo en contra del reloj y llegando un día después de la salida de nuestro nos afectará, si hará buen tiempo, si nos entenderán- ya que nos dicen que el inglés no lo dominan-, si podremos pagar con tarjeta de crédito, si nos aclararemos con el cambio de moneda, si perderemos algún tren, si nos perderemos, si comeremos bien, si el alojamiento nos gustará, pero todas esas incógnitas se desvelarán en unas semanas, cuando ya estemos pisando las calles del sol naciente.  


Yendo por libre

A nosotros siempre nos ha gustado ir por nuestra cuenta. No nos gustan  los viajes organizados, y sé que  estoy hablando sin un buen juicio, ya que nunca lo hemos probado. Sin embargo, por tal y cómo somos, no nos gusta ir siguiendo a todo el mundo e ir con horarios marcados. En tal caso,  si hay horarios marcados que sean los que nos  ponemos nosotros, o, los que vuelos, trenes u otros transporten  nos imperen. No digo que esté mal ir en grupo, porque seguro que las explicaciones y la organización son magníficas. Pero, nosotros debemos ser más de ecuaciones y nos gusta más resolver las incógnitas por nosotros mismos, si no tenemos que perder, nos perderemos, pasaremos nervios, descubriremos cosas imprevistas, pero serán anécdotas que rellenarán el álbum de los recuerdos de aquel viaje. Tiene mucha más gracia, aunque  también requiere de mucho más tiempo,  el tener que planificar y organizar todo, pero también forma parte del viaje el tener que informarse de todo y empaparte de información. No seremos guías, ni recordaremos todo lo que hayamos leído, pero una vez estemos lo recordaremos  y nos hará mucha más ilusión estar en aquel sitio del que tanta información vimos, que tan poco sabíamos, o algo de lo que ni habíamos escuchado hablar, pero que nos llamará la atención. Deteniéndonos todo el tiempo que queramos en mirar un árbol, una hoja caída, en tomar un café espumoso o ir de compras. Son nuestras vacaciones, nuestro tiempo y nos lo distribuimos como queremos. Sin agobios, con relajación para poder disfrutar de todos los momentos, pero sin dormirnos en los laureles, para cumplir con  nuestros propósitos. Si éstos son muy ambiciosos  y no logramos ver todo lo que queremos, tendremos la excusa perfecta para volver.

El porqué de los destinos y la época para viajar allí

Antes de elegir destino.
A Carlos siempre le ha llamado  la atención Japón, no solamente por el tema de las consolas, ni por el anime, que también, si no porque le gusta la cultura tan diferente a la nuestra. Además a los dos nos gusta mucho su gastronomía, a pesar de que siempre fui un poco reacia a lo de comer pescado crudo, una vez pruebas el sushi te engancha. Aunque no todo es sushi, si no que hay mucho más: algas,  wasabi, soja, fideos, el ramen, mochis, etc…  

A pesar de que él siempre había querido ir, ni siquiera nos lo habíamos planteado, siempre surgía otro destino que se anteponía al de Japón. Sin embargo,  el año pasado ya empezamos a barajar la posibilidad de lanzarnos a la aventura asiática. Y, sin ir más lejos, este año  no celebré el nuevo año comiendo las famosas doce uvas como he hecho todos los años. Este año me atreví con doce guisantes de wasabi. Este aperitivo lo descubrí gracias a unas
Guisantes de wasabi
compañeras de trabajo y me encantó, no para comerlo a puñados, ni cada día, pero para de vez en cuando y alternándolo con otros frutos secos, están muy bien. Cabe decir que no solamente me comí los doce guisantes picantes, sino que  cuando eran  las doce en Canarias, la una en mi ciudad, volví a comer mis tradicionales doce uvas. Sin embargo, el comer los doce guisantes asiáticos, como si de un punto de inflexión se tratase, como si en esos últimos segundos que lo decidí, no solamente decidiera cambiar la rutina, la tradición y lanzarme a por el wasabi, fue algo más. 

Durante el año  lo fuimos hablando, perfeccionando el plan y lanzarnos a  por el viaje. Estuvimos mirando  información, precios y vimos que era asequible, que nos lo podíamos permitir, para ello era necesario hacerlo con tiempo. También deberíamos saber qué época para ir era mejor. Leímos que tanto en primavera como en otoño son las mejores  estaciones para ir, ya que la temperatura acompaña al visitante. En primavera quizás es la mejor temporada para adentrarse en Japón, ya que está la celebración del Hanami, que es la contemplación del florecer de los cerezos. Sin embargo, si queríamos organizarlo con tiempo, y teniendo en cuenta que el tiempo pasa volando, era mejor dejarlo para otoño que, aunque no  vayamos a ver cerezos en flor, sí que podemos ver otro tipo de cosas que nunca hemos visto.   

Este año aunque no fuimos al famoso festival en Japón, sí que fuimos a un festival japonés en Barcelona,  Festival Matsuri, para adentrarnos un poquito más en la cultura y tradiciones del país que vamos a visitar en breve. 

Nuestra ruta

En principio pensamos en hacer solamente Japón, pero tenemos una buena amiga en Corea del Sur, Seúl que ha venido a visitarnos, y si a ella ha hecho un viaje tan largo para vernos es justo que nosotros también lo hiciéramos. Así que viendo que la distancia entre un país y otro no era muy grande, pensamos  en realizar los dos países. No sé si es mucho trote para tan pocos días, pero  ahí radica la aventura de visitar lo máximos posible. Al querer visitar más de una ciudad en Japón, aunque sabemos que Tokyo da para días y días, pensamos en hacer una ruta empezando por el norte, desde Tokyo e ir bajando, bajando y llegar hasta Fukuoka. En Fukuoka teníamos la idea de coger un ferry hasta Busán, una ciudad costera del sur de Corea del Sur. Ese era nuestro plan inicial, pero después descubrimos  que el ferry no era tan buena opción, ya que tardaba más de lo que pensábamos y además era mucho más caro que un vuelo directo a Seúl. Nos dejamos de aventuras marinas y nos dejamos llevar por el aire, comprando los billetes de Fukuoka a Seúl. No sería tanto ajetreo ir directamente, porque si no, tendríamos que ir subiendo desde el sur de Corea al norte hasta llegar a Seúl que es  dónde está nuestra amiga. Aprovecharíamos mucho más los días estando en la capital de Corea del Sur, que estar apenas dos días y volver para casa. 

Nuestra idea es visitar: Tokio, Kioto, Osaka, Hiroshima, Miyahima, Fukuoka y Seúl.  

Corea del Sur y Japón


Si alguien ha estado en alguno de todos estos sitios y quiere dejarnos recomendaciones serán más que bienvenidas. Si habéis estado en Japón o Corea del Sur y nos queréis contar vuestras experiencias, vuestras rutas o cualquier consejo, adelante, tde todo se aprende, y nosotros somos primerizos. He de decir que la web de japonismo nos está ayudando mucho a la  hora de informarnos y de planificar nuestro viaje.


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